Diario de Fotógrafo: Valencia Basket vs iLERNA Lleida 100-105 en el Roig Arena

Diario de Fotógrafo: una noche de Liga Endesa en el Roig Arena que terminó 100-105

©German Vidal Ponce

Hay partidos que empiezan antes de que el balón llegue al suelo.

Para mí, volver al Roig Arena para cubrir el primer partido de la temporada de Liga Endesa tiene algo especial. No solamente porque comienza una nueva temporada de baloncesto, sino porque cada regreso a una pista conocida supone volver a mirar el escenario con otros ojos.

Las cámaras están preparadas, las posiciones están decididas y, aunque conozcas perfectamente el entorno, nunca sabes exactamente qué historia vas a terminar contando.

Esta vez, la historia terminó con un 100-105.

El Valencia Basket no pudo comenzar la temporada con victoria ante un iLERNA Lleida que salió al partido sin complejos y que terminó llevándose un triunfo de mucho valor del Roig Arena.

Volver al Roig Arena para empezar una nueva temporada

El comienzo de una temporada siempre tiene algo diferente.

Hay una sensación de estreno que se nota también desde el lado de la fotografía. Nuevas plantillas, nuevos jugadores, nuevas historias y, sobre todo, la necesidad de volver a coger el ritmo después de un verano en el que las pistas han estado más tranquilas.

El Roig Arena vuelve a convertirse en escenario de Liga Endesa y, desde el punto de vista de un fotógrafo deportivo, eso significa volver a anticipar.

Porque fotografiar baloncesto no consiste solamente en reaccionar cuando ocurre algo.

Consiste en intentar imaginar dónde va a suceder.

Antes de cada posesión intento leer el juego, observar los movimientos y entender dónde puede aparecer la acción. A veces aciertas. Muchas otras, no. Y precisamente ahí está una parte importante de este trabajo.

Cada partido obliga a volver a empezar.

Un comienzo que puso a prueba al Valencia Basket

Lleida salió sin pedir permiso

El partido comenzó con un iLERNA Lleida especialmente agresivo.

El equipo de Gerard Encuentra consiguió un parcial inicial de 0-10 y obligó a Xavi Albert a detener el partido cuando apenas habían transcurrido un par de minutos. Darius McGhee fue uno de los grandes protagonistas de ese arranque.

Desde mi posición, esos primeros minutos son precisamente los que obligan a estar más atento.

El partido todavía está intentando encontrar su ritmo, pero las imágenes ya están ahí.

Un entrenador pidiendo tiempo muerto.

Un jugador celebrando un triple.

La reacción del público.

La tensión en el banquillo.

Son momentos que duran apenas unos segundos y que, sin embargo, pueden terminar explicando mucho mejor un partido que una fotografía de una simple acción de juego.

Valencia reaccionó.

La entrada de Nikola Mirotic ayudó a cambiar la dinámica y el conjunto taronja llegó a darle la vuelta al marcador. El primer cuarto terminó 20-26, pero el partido ya había dejado claro que Lleida no había venido al Roig Arena a limitarse a resistir.

El partido cambió varias veces de dueño

El segundo cuarto tuvo otra historia.

Valencia encontró más continuidad ofensiva y consiguió ponerse por delante antes del descanso. Mirotic terminó aportando 14 puntos, mientras Kameron Taylor y TJ Shorts sumaron 13 cada uno.

El marcador al descanso era 53-50.

Tres puntos.

Nada decidido.

Y para un fotógrafo, ese tipo de partido tiene una consecuencia bastante clara: no puedes desconectar ni un segundo.

El tercer cuarto volvió a cambiar el escenario. Lleida recuperó el control y consiguió entrar en los últimos diez minutos con ventaja.

Después llegó el momento en el que el partido empezó a convertirse en una cuestión de detalles.

Cuando cada posesión empieza a pesar

Hay un momento en determinados partidos en el que fotografiar deja de ser simplemente seguir la acción.

Empiezas a buscar otra cosa.

La expresión del jugador que acaba de fallar.

El entrenador que intenta corregir una situación.

El banquillo que se levanta después de una canasta.

El público que entiende que el partido está entrando en su tramo definitivo.

En esos minutos finales, el Valencia Basket intentó volver a meterse en el encuentro. TJ Shorts apareció con fuerza en el último cuarto y llegó a anotar 12 de sus 13 puntos totales en ese periodo. El marcador llegó a igualarse a 89 con algo más de tres minutos por jugar.

Desde fuera puede parecer simplemente un intercambio de canastas.

Desde dentro, cada posesión cambia la fotografía que estás buscando.

Una décima de segundo puede separar una celebración de una decepción.

El final que decidió el partido

Batemon apareció cuando más pesaba el balón

Con el encuentro completamente abierto, James Batemon asumió protagonismo para Lleida.

El exterior terminó el partido con 23 puntos y una actuación especialmente importante en los últimos minutos. Darius McGhee añadió 21 puntos. Entre ambos sumaron 44 de los 105 puntos de su equipo.

Valencia tuvo opciones.

A falta de menos de un minuto, Armoni Brooks falló un triple que podía haber igualado el partido y, posteriormente, Batemon no falló desde la línea de tiros libres.

El marcador terminó en 100-105.

Y entonces llega otra de las partes de este trabajo que desde fuera se ve poco.

El partido termina, pero el fotógrafo todavía no ha terminado.

Hay que recoger.

Revisar mentalmente lo ocurrido.

Pensar en las fotografías que has conseguido.

Y, sobre todo, empezar a seleccionar mentalmente aquellas imágenes que realmente cuentan lo que acabas de vivir.

Fotografiar una derrota también es contar una historia

No todos los partidos terminan como esperas

Una de las cosas que más me gusta de la fotografía deportiva es precisamente que no puedes decidir el final.

Puedes preparar el equipo.

Puedes estudiar el deporte.

Puedes conocer el pabellón.

Puedes anticiparte.

Pero no puedes controlar lo que ocurre delante de tu cámara.

Y eso es lo que hace que cada jornada sea diferente.

Esta vez el Valencia Basket comenzó su temporada de Liga Endesa con una derrota en casa, pero el partido tuvo suficientes cambios de escenario, momentos de tensión y acciones individuales como para construir una historia fotográfica completa.

El trabajo consiste en estar ahí para capturarla.

No solamente la canasta.

También todo lo que sucede alrededor.

El Roig Arena, una vez más, como escenario de trabajo

Volver a fotografiar en el Roig Arena también me hace pensar en cómo ha cambiado mi relación con este tipo de escenarios.

Al principio, un pabellón nuevo es un lugar que tienes que aprender.

Dónde puedes moverte.

Qué fondos funcionan mejor.

Cómo entra la luz.

Qué posiciones te permiten anticipar mejor determinadas acciones.

Con el tiempo, ese proceso cambia.

Ya no estás descubriendo el espacio de la misma manera. Empiezas a concentrarte mucho más en lo que sucede delante de ti y en cómo quieres contarlo.

Y eso, para mí, es una parte importante de la evolución de un fotógrafo deportivo.

No se trata únicamente de conseguir una buena fotografía.

Se trata de aprender a trabajar cada vez mejor en situaciones reales.

Porque detrás de una galería final hay muchas decisiones que normalmente nadie ve.

©German Vidal Ponce

Una temporada que acaba de empezar

El 100-105 deja al Valencia Basket sin la victoria en su primer partido de Liga Endesa en el Roig Arena.

Para iLERNA Lleida, en cambio, supone comenzar la temporada con una victoria especialmente significativa después de imponerse en la pista del vigente campeón.

Pero para mí, más allá del resultado, esta primera jornada vuelve a representar el comienzo de otra temporada detrás de una cámara.

Nuevos partidos.

Nuevos escenarios.

Nuevas historias.

Y muchas horas intentando conseguir que una fotografía sea capaz de explicar en una fracción de segundo todo lo que ocurrió durante cuarenta minutos.

Porque esa es, probablemente, una de las cosas que más me siguen interesando de la fotografía deportiva.

El partido termina.

La fotografía se queda.

Y el siguiente día de trabajo empieza mucho antes de volver a entrar en pista.

Lo que me llevo de esta noche en el Roig Arena

Hay cuatro cosas que me llevo especialmente de esta primera jornada:

1. Volver al Roig Arena
Volver a este pabellón con la cámara después del verano es también volver a un espacio que cada vez siento más familiar y en el que sigo descubriendo nuevas formas de contar lo que sucede en pista.

2. Los comienzos de una nueva temporada
Una temporada nueva significa volver a empezar: nuevos jugadores, nuevas dinámicas y muchas historias que todavía están por escribir. Para mi como fotógrafo, también supone volver a encontrar el ritmo después del parón.

3. Fotografiar cuando el partido cambia constantemente
Un encuentro como este obliga a estar atento hasta el último segundo. Cuando el marcador cambia de dueño varias veces, también cambian las fotografías que buscas y la manera de anticiparte a la acción.

4. Recordar que cada partido tiene su propia historia
El resultado forma parte de la historia, pero no es la historia completa. Mi trabajo consiste en intentar conservar esos pequeños momentos que, cuando termina el partido, ayudan a recordar cómo se vivió realmente desde dentro.

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